¿Por qué mi densitometría no mejora o sale peor?
Respuesta rápida: que tu densitometría no suba no significa que estés haciendo algo mal. Antes de sacar conclusiones hay que descartar tres cosas: que el cambio esté dentro del margen de error del aparato, que la prueba se haya hecho en otra máquina y que la artrosis esté inflando el número de tu columna.
Lo primero: puede que tu densitometría no haya cambiado en absoluto
Abres el informe, comparas con el de hace dos años y ves un −1,3 % en la columna. Se te cae el alma a los pies. Y resulta que ese −1,3 % puede no significar nada.
Una densitometría no es una báscula de precisión: es una medición con un margen de error propio de cada aparato y de cada persona que lo maneja. Por eso existe un concepto que en la consulta no siempre da tiempo a explicar y que deberías conocer: el cambio mínimo significativo (LSC, por sus siglas en inglés). Es la cantidad mínima que tiene que moverse tu densidad para que podamos decir, con un 95 % de confianza, que ha cambiado de verdad y no es ruido de la máquina.
La Sociedad Internacional de Densitometría Clínica (ISCD) lo calcula así: el cambio mínimo significativo es 2,77 veces el error de precisión de ese centro. Es una fórmula, no una opinión, y aparece igual en las guías de buenas prácticas de densitometría y en la guía de práctica clínica de DXA actualizada en 2024.
¿Qué significa para ti, en cristiano? Que si el error de precisión de tu centro es del 1 %, cualquier variación menor de un 2,8 % no es un cambio: es el margen de la máquina. Ni para bien ni para mal. Ese −1,3 % que te ha estropeado la semana probablemente sea eso.
Y si acabas de empezar, ojo con repetirla demasiado pronto: cuánto tarda de verdad en mejorar la densidad ósea.
Hay además una pregunta que sí puedes hacer en tu centro: «¿cuál es el error de precisión de este aparato?». Con ese número sabes, para siempre, cuánto tiene que moverse tu densitometría para que la palabra «mejora» esté justificada.
¿Te la has hecho en el mismo aparato que la anterior?
Esta es la que más disgustos provoca y la más fácil de resolver.
Dos densitómetros distintos no dan el mismo número. No es que uno funcione mal: es que miden distinto. Comparar la prueba de un hospital con la de una clínica privada, o la de antes con la de después de que cambiaran la máquina, exige una calibración cruzada entre ambos equipos, que es un procedimiento aparte y solo se hace si se ha planificado de antemano. Sin ella, esa comparación no es válida, y la diferencia que ves puede ser del aparato, no de tu hueso.
La regla práctica: hazte siempre el seguimiento en el mismo sitio y en la misma máquina. Si te has cambiado de centro o de ciudad, díselo a quien te interpreta el resultado, porque cambia la lectura entera. Y si vas a comparar, compara la densidad en g/cm², no solo el T-score.
Si lo que te hiciste fue una prueba en el talón en la farmacia, eso es otra cosa distinta y no sirve para seguir tu evolución: te lo explicamos aquí → La densitometría del talón, ¿es fiable?
La columna me sale bien y la cadera mal (o al revés)
No es una contradicción ni un error del informe. Es lo normal, y tiene explicación.
La densitometría de columna mide lo que hay en el camino del rayo, y con los años en ese camino aparecen cosas que no son hueso sano: artrosis, picos de loro (osteofitos), calcificaciones, escoliosis, alguna vértebra aplastada —si has perdido altura, esto te interesa: he perdido altura, ¿es grave?—. Todo eso eleva falsamente el número de la columna. Por eso puedes tener una columna «mejor» que la cadera y estar peor de lo que parece.
Las guías de la ISCD contemplan justamente esto: cuando una vértebra está alterada, se excluye del cálculo y el T-score se obtiene de las que quedan. En una revisión de densitometrías de columna, cerca de tres de cada diez presentaban algún hallazgo capaz de alterar la lectura y que puede llevar a excluir una vértebra del cálculo. Si en tu informe pone que se han valorado L2-L4 en vez de L1-L4, no es un descuido: es esto.
Por eso, cuando los dos sitios no coinciden, la cadera es la referencia más limpia: es la que menos artefactos acumula. Para clasificar el diagnóstico se mira el cuello del fémur; para comparar dos pruebas, la cadera total, que es la medición más precisa que da el aparato. Y si tienes una prótesis de cadera, esa cadera ya no se mide; se usa la otra (la ISCD acepta medir en cualquiera de las dos caderas).
El número no es el objetivo: la historia del flúor
Aquí está la parte que casi nadie te cuenta, y es la que sostiene todo lo demás.
Durante años se trató la osteoporosis con flúor porque hacía algo espectacular en el papel: subía la densidad de columna y cadera. El número mejoraba. Los informes se veían preciosos. ¿Y las fracturas, que es de lo que se trataba? El metaanálisis de Vestergaard (2008) lo dejó a la vista: el flúor subía la densidad de columna casi un 8 % y, aun así, el efecto global sobre las fracturas fue nulo (solo en el subgrupo de dosis bajas apareció una reducción; a dosis altas, ninguna). Y la revisión de Haguenauer (2000) fue más lejos: al subir la dosis, las fracturas no vertebrales aumentaban.
Léelo otra vez, porque es la frase más importante de este artículo: subir el número y tener un hueso más resistente no son automáticamente lo mismo. La densitometría mide cuánto mineral hay; no mide cómo está organizado ese mineral, ni cuánta fuerza tienes para no caerte, ni cómo reacciona tu hueso cuando lo cargas.
Ojo, que esto no significa que la densidad dé igual: con los tratamientos de hoy pasa justo lo contrario, hasta el punto de que la FDA ha aceptado el cambio de densidad en cadera total a 24 meses como indicador válido de reducción de fracturas en los ensayos clínicos. El flúor fue la excepción que enseñó la lección: la densidad importa, pero no es lo único que decide si te rompes.
Por eso en Tu Fisio Te Mueve no perseguimos el número: perseguimos hueso que aguante. El número es una consecuencia, y una consecuencia lenta.
Lo que tu informe mide de más (y lo que no mide)
El TBS. Si en tu informe aparece un «TBS» o «índice trabecular», es un análisis extra que se hace sobre la misma imagen de la columna y estima cómo está organizado el hueso por dentro, no solo cuánto hay. Sirve para afinar el riesgo de fractura en personas cuya densidad parece aceptable pero cuya estructura no lo es. No todos los centros lo hacen y no todos los informes lo traen.
Los marcadores óseos en sangre (CTX y P1NP). Miden a qué velocidad se está destruyendo y formando hueso ahora mismo, mientras que la densitometría mira el balance acumulado de años. Se usan sobre todo para vigilar la respuesta al tratamiento farmacológico, así que si tienen sentido en tu caso lo valoras con tu médico: no es una analítica que convenga pedir por curiosidad ni interpretar por tu cuenta.
Lo que ninguna prueba mide y decide más de lo que crees: tu fuerza, tu equilibrio y si te caes. La mayoría de las fracturas de cadera ocurren en una caída. Ahí no llega la densitometría.
Y ahora sí: por qué no ha subido
Descartado lo anterior, quedan los motivos reales. Y el más frecuente es este: lo que estás haciendo no carga el hueso lo suficiente.
Escucha a Amparo, porque cuenta esto mejor que ningún artículo:
«Mi primera densitometría me la hice hace tres años, con un diagnóstico de osteopenia moderada, y mi segunda me la hice hace cuatro meses, con un diagnóstico de osteoporosis en columna y osteopenia en cadera. Realmente, durante este período de tres años yo he hecho más ejercicio que nunca y he caminado más que en mi vida. Entonces no entendía…»
— Amparo
A Amparo le pasó lo que le pasa a muchísimas: llevaba tres años más activa que nunca. Y eso es buenísimo para el corazón, la cabeza y la vida. Lo que ocurre es que el hueso solo responde a cargas que sean nuevas y progresivamente mayores: tu esqueleto ya está acostumbrado a soportar tu peso, así que soportarlo un rato más no le pide nada que no supiera hacer ya. Y eso, en la práctica, significa entrenamiento de fuerza bien pautado.
Los otros motivos, en orden de frecuencia:
- Ha pasado poco tiempo. El hueso no se remodela en semanas. Repetir la prueba antes de tiempo casi garantiza no ver nada → cuánto tarda de verdad en mejorar la densidad ósea.
- Estás en la fase de la vida en que se pierde más rápido. En los primeros años tras la menopausia, frenar la caída ya es ganar: mantener el número es un resultado, no un fracaso.
- Faltan los ladrillos. Poca proteína, vitamina D baja. Ojo: los ladrillos no construyen solos → tomo calcio y mi densitometría sigue bajando.
- Has perdido peso. Adelgazar sin entrenar fuerza se lleva por delante músculo y hueso.
Qué hacer con el informe que tienes delante
- Comprueba si es la misma máquina que la vez anterior.
- Mira si el cambio supera el cambio mínimo significativo de tu centro. Si no lo supera, tu densidad no ha cambiado.
- Fíjate en qué vértebras se han valorado y si hay artrosis anotada.
- Compara cadera total con cadera total, no la columna con la cadera.
- Y hazte la pregunta que sí cambia el resultado: en estos dos años, ¿le he pedido a mi hueso algo que no supiera hacer ya?
Puedes ver aquí densitometrías reales de alumnas, antes y después: casos reales de mejora. Y si quieres entender tu informe línea a línea, empieza por qué significa tu densitometría y tu T-score.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiene que subir mi densitometría para que sea una mejora real?
Tiene que superar el cambio mínimo significativo de tu centro, que se calcula como 2,77 veces su error de precisión. Con errores de precisión habituales, eso deja las variaciones pequeñas —de un 1 o un 2 %— dentro del margen del aparato. Pregunta en tu centro cuál es el suyo.
¿Puedo comparar una densitometría hecha en otro hospital?
No de forma fiable. Dos densitómetros distintos dan valores distintos y compararlos exige una calibración cruzada entre ambos equipos, que es un procedimiento aparte y solo se hace si se planifica de antemano. Para el seguimiento, repite siempre en el mismo centro y en el mismo aparato.
¿Por qué la columna me sale mejor que la cadera?
Porque la artrosis, los osteofitos, las calcificaciones y la escoliosis elevan falsamente la densidad de la columna. Por eso las guías excluyen del cálculo las vértebras alteradas y, cuando los dos sitios no coinciden, la cadera es la referencia más limpia: para comparar dos pruebas se usa la cadera total, que es la medición más precisa.
Si mi densidad no baja pero tampoco sube, ¿estoy perdiendo el tiempo?
No. En los años posteriores a la menopausia la pérdida ósea se acelera, así que mantener la cifra ya es un resultado. Y la densidad no es lo único que cambia con el entrenamiento de fuerza: también cambian la fuerza y el equilibrio, que son los que evitan la caída que produce la fractura.
¿Por dónde empiezas? Si quieres el punto de partida que damos a nuestras alumnas —los tres pasos con los que se empieza a cargar el hueso sin miedo—, te lo enviamos gratis por email: quiero la guía de los 3 pasos. 💪
Y una última cosa, que es la que más me importa: no eres frágil, estás desentrenada. Un informe no dice quién eres; dice dónde estás hoy.
Soy Aleix, fisioterapeuta. La osteoporosis se puede revertir, pero con una condición que hay que decir siempre: manteniendo el entrenamiento de fuerza de por vida. No hay atajo ni cura instantánea. Sí, el número puede subir. Solo que no es la meta: es la consecuencia.

