Vértebra aplastada: qué ejercicios NO debes hacer

July 20, 2026

Vértebra aplastada: qué ejercicios NO debes hacer

Respuesta rápida: si tienes una vértebra aplastada, evita la flexión de tronco cargada (agacharte con la espalda redondeada a coger peso), los abdominales tipo crunch y tocarte los pies, las rotaciones de columna con carga, el impacto sin control y cargar peso asimétrico. Si el dolor es reciente o intenso, valoración médica antes que ejercicio.

¿Qué ejercicios NO debo hacer si tengo una vértebra aplastada?

Antes de nada, lo primero de todo: si el dolor es reciente, si es intenso, o si ha aparecido de golpe, esto no se resuelve con un artículo. Se resuelve con una valoración médica. Una fractura vertebral en fase aguda necesita que alguien la mire, la estudie y decida contigo. Ningún ejercicio, ni el mío ni el de nadie, va antes de eso. ¿Vale?

Dicho esto, sé perfectamente qué te ha traído hasta aquí. Te han dicho que tienes una vértebra aplastada, y a partir de ahí te han dado dos cosas: miedo y una frase vacía. O bien «no hagas nada, ten mucho cuidado», o bien «muévete todo lo que puedas». Las dos te dejan igual de perdida. Porque «ten cuidado» no es una instrucción, y «muévete» tampoco te dice hacia dónde.

Así que voy a hacer lo que casi nadie hace: darte la lista. Qué movimientos evitar, y sobre todo por qué. Cuando entiendes el porqué mecánico, dejas de moverte con miedo y empiezas a moverte con criterio. Eso es lo que quiero para ti.

Y una aclaración honesta desde el principio, porque prefiero decírtelo yo: una vértebra que ya se ha acuñado no vuelve a su forma original. Eso no se recupera. Lo que sí se puede trabajar es todo lo demás: la fuerza que sostiene esa columna, el equilibrio, el dolor, la seguridad al moverte y la salud del hueso que aún no se ha fracturado. Que no es poco. Es casi todo.

Los movimientos a evitar (y el porqué de cada uno)

1. Flexión de tronco cargada

Agacharte a coger peso doblando la espalda, con la columna redondeada. Este es el número uno de la lista. Cuando flexionas la columna, la carga deja de repartirse y se concentra en la parte anterior del cuerpo vertebral: justo la zona donde se produce el acuñamiento. Es decir, estás cargando exactamente donde la vértebra es más vulnerable. Y no hace falta un peso enorme: la nieta, la garrafa, la maleta, la bolsa de la compra del suelo.

2. Abdominales clásicos: crunch y tocarse los pies

El mismo problema que el anterior, pero repetido treinta veces seguidas. El crunch es flexión de columna, una y otra vez. Y el clásico «estírate y tócate los pies» también. Trabajar el abdomen está muy bien y hace falta, pero no así. Existen formas de trabajar toda esa musculatura manteniendo la columna alineada, sin doblarla.

3. Rotación de columna bajo carga

Girar el tronco mientras sostienes peso. Los giros con mancuerna, ciertos gestos de golf o de tenis, o el clásico coger algo pesado y girarse para dejarlo al lado. La combinación de rotación más carga somete a la vértebra a una tensión para la que no está preparada cuando ya está debilitada. Regla práctica: si llevas peso, mueve los pies, no la columna.

4. Impacto sin control

Saltos, correr sobre asfalto, clases con muchos brincos. Ojo aquí, porque el impacto no es el enemigo: el hueso necesita estímulo para responder. Pero el impacto tiene que llegar después de la fuerza, no antes. Sin una base de musculatura que amortigüe y estabilice, ese impacto lo absorbe directamente el hueso. Primero se construye la estructura; luego, y con supervisión, se valora si el impacto entra y en qué dosis.

5. Cargar peso asimétrico

Todo el peso en un lado: el bolso pesado siempre en el mismo hombro, la bolsa de la compra en un brazo, la maleta arrastrada de un lado. Obliga a la columna a inclinarse para compensar, y esa inclinación mantenida vuelve a concentrar la carga de forma desigual sobre los cuerpos vertebrales. Reparte. Dos bolsas ligeras son mejores que una pesada.

Evitar no es quedarse quieta

Y aquí viene la parte que casi nadie te cuenta, y que a mí me parece la más importante. El reposo prolongado no es neutro. Te perjudica. El hueso responde a las cargas: sin estímulo, se descalcifica más rápido. Y la musculatura que sostiene tu columna, esa que la protege cada día, se debilita en semanas. Así que quedarte quieta por miedo no te está protegiendo, te está haciendo más frágil.

La dirección del trabajo, cuando la fase aguda ha pasado y con supervisión de una fisioterapeuta que conozca tu caso, va hacia tres sitios:

  • Extensión controlada, lo contrario de la flexión que hemos visto: trabajo de la musculatura de la espalda que te ayuda a mantenerte erguida.
  • Carga axial bien alineada: peso que atraviesa la columna en su eje, con la espalda neutra. Es la señal que el hueso entiende.
  • Progresión lenta y medida. Nada de saltar etapas.

No te voy a dar aquí series, repeticiones ni kilos, y quiero que sepas por qué: con una fractura vertebral, la pauta concreta exige una valoración individual. Lo que a Toya le va bien puede no servirte a ti. Eso se decide mirándote a ti, no leyendo un blog.

Cómo se ve un buen patrón de carga

Aquí te enseño en vídeo la lógica de la que te hablo, para que la veas en movimiento y no solo en texto. Con una advertencia importante: este vídeo es contenido general para osteoporosis y no está pensado para una columna con una fractura reciente. No lo sigas por tu cuenta: enséñaselo a tu fisioterapeuta y que sea quien te diga qué parte te aplica hoy y qué parte todavía no.

Con fractura vertebral también se puede entrenar

Toya Vega llegó con osteoporosis y una fractura de columna. Lo que me dice hoy: «He mejorado muchísimo el equilibrio, tengo menos miedo a moverme —antes iba pensando dónde pisaba para no caerme— y he superado el miedo a hacerme daño con la fuerza: sé que si sigo la técnica no me voy a fracturar». Y el dato concreto: «Tenía poca fuerza y ahora levanto pesos: dos garrafas de 9 kilos, y los brazos que me costaba subir por encima de la cabeza, empecé sin peso y ahora los levanto con cuatro kilos en cada mano».

Rita llegó con «cuatro fracturas vertebrales y una osteoporosis de grado −3». Su antes: «dolor constante, una gran sensación de fragilidad, la limitación en el movimiento, el miedo a cualquier actividad». Su después: «el dolor incapacitante ha desaparecido, me siento con más vitalidad, fuerza, agilidad y energía, y sobre todo con una sensación interna de fuerza, seguridad y confianza».

No te prometo que a ti te pase lo mismo, porque no sería honesto. Te digo que el «no puedes hacer nada» es mentira, y que ellas dos son la prueba. Tienes más casos reales en nuestra recopilación de densitometrías de alumnas. ❤️

Preguntas frecuentes

¿La vértebra aplastada se puede recuperar con ejercicio?

La forma de una vértebra que ya se ha acuñado no vuelve a su estado original, y desconfía de quien te diga lo contrario. Lo que sí mejora con el ejercicio de fuerza es la musculatura que sostiene la columna, el equilibrio, el dolor y la densidad del hueso. La osteoporosis se puede revertir, pero con una condición innegociable: mantener el entrenamiento de fuerza de por vida.

¿Es seguro levantar peso con osteoporosis?

Bien supervisado, la evidencia dice que sí. En el ensayo LIFTMOR (Watson y cols., J Bone Miner Res, 2018), 101 mujeres posmenopáusicas con T-score inferior a −1,0 entrenaron 8 meses con 2 sesiones supervisadas de 30 minutos por semana: la columna lumbar mejoró un 2,9% frente a una pérdida del 1,2% en el grupo control, con una adherencia del 92% y un solo efecto adverso (un espasmo lumbar leve). Eso sí, importante: en ese estudio no se incluyó específicamente a mujeres con fractura vertebral aguda, así que no es extrapolable sin valoración.

He perdido altura, ¿tengo una vértebra aplastada?

Perder 1 o 2 centímetros con los años entra dentro de lo esperable. Una pérdida de 4 centímetros o más sí es una señal que merece valoración, porque puede indicar acuñamiento vertebral. Lo hablo en detalle en este artículo sobre la pérdida de altura.

¿Puedo entrenar si tengo dolor de espalda?

Depende del dolor, y esa distinción no la puedes hacer sola. Un dolor agudo, reciente o que aparece de golpe es motivo de valoración médica antes de tocar ningún ejercicio. Una molestia crónica de fondo suele mejorar precisamente al fortalecer, siempre con supervisión y técnica cuidada. Te dejo ejercicios para osteoporosis sin dolor para que veas el enfoque.

No eres frágil: eres una mujer que necesita criterio

Llevas meses escuchando que tengas cuidado, que no cojas peso, que no te agaches. Y ese mensaje, repetido, se te mete dentro hasta que dejas de moverte del todo. Pero fíjate en lo que has leído hoy: la lista de arriba no dice «no hagas nada». Dice no hagas esto, y por esta razón. Eso es criterio, no miedo.

Y si estás tomando medicación, esa decisión la tomas tú con tu médico. Yo no me meto ahí. Mi terreno es el otro: el movimiento, la fuerza, la nutrición, la seguridad que se construye repetición a repetición. 💪

Por dónde empezar

Si tienes una vértebra aplastada, tu primer paso es la valoración: que un profesional mire tu caso concreto y te diga en qué punto estás. Y en paralelo, empieza a entender el terreno.

He preparado una guía gratuita con los 3 pasos que trabajo con mis alumnas para recuperar salud ósea, y con la que entenderás por qué la fuerza bien hecha es tu mejor aliada, no tu enemiga. Descarga aquí la guía de los 3 pasos.

Más movimiento, menos sufrimiento. Un fuerte abrazo.

ALEIX | Tu Fisio Te Mueve

ALEIX | Tu Fisio Te Mueve

Aleix Gusart Trujillo, fisioterapeuta colegiado (Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya nº 16228 · Col·legi de Fisioterapeutes d'Andorra nº 289/22). Máster en Entrenamiento Personal Terapéutico y autor de «Más movimiento, menos sufrimiento» (Lunwerg – Grupo Planeta). Ayuda a mujeres con osteoporosis y osteopenia a recuperar su salud ósea con entrenamiento de fuerza, nutrición y suplementación.

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